UN BASTARDO MENOS



La madre de una amiga mía sevillana que jamás había salido de su pueblo decía cada vez que iba a ver una película española: "Hija, es que yo no sé que me pasa con los actores españoles, que parece como si estuvieran leyendo el texto" Y se aburría. Yo pensaba: Claro, esta mujer no sabe por qué no le ha gustado la película y dice lo primero que se le viene a la cabeza. Pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que, en cierto modo, tenía razón. 

Dos noches consecutivas llevo buscando palíndromos. Esas palabras que se pueden leer indistintamente de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Y es que la nueva película de Todd Solonz, por fin estrenada tras no sé cuánto tiempo, está protagonizada por Aviva, (palíndromo), una chica de doce años que trata de quedarse embarazada por todos los medios. Una auténtica traca para los sentidos.
No os voy a contar más, porque se trata de mi recomendación cinematográfica de esta semana y es mejor ir al cine virgen. Un sano ejercicio no leer demasiada crítica y no ir al cine con opiniones leídas. Yo, queridas mías, desde que decidí dejar de leer las reseñas de películas disfruto más, incluso voy mejor al baño. A veces, intentar ponerse de acuerdo con algún crítico puede producir estreñimiento.
Y si no, que se lo digan a mi amiga Leonor, de quien los príncipes han copiado el nombre para su hija, me consta, que no paraba de ver películas españolas alentada por algunos críticos. Hubo que sacarla del coma (etílico) tras salir de ver "Mar adentro". Aún así, volvió a reicidir la semana pasada y fue a ver "Lo que sé de Lola" que, según sus palabras, le dejó más vacía que cuando hizo la dieta aquella del sirope de arce.
Y digo yo, ¿alguien en su sano juicio aún se cree ese rollo de que el cine español gusta porque habla de nuestras cosas? A lo mejor habla de las cosas del director, pero desde luego, no de las mías.
Precisamente estaba yo pensando en cosas más interesantes como, ¿quién sería el inventor de los palíndromos esos? Porque, sinceramente chicas, a mí eso de que algunas cosas se vean igual mirando desde la izquierda o desde la derecha no me convence. Por ejemplo: El otro día estuve en una boda. Y yo que siempre me pongo en la izquierda para que no me confundan con indeseables, miraba a los novios y veía a dos chulazos de uniforme dar el sí quiero. Y sin embargo, nuestra adorada concejala Ana, por cierto un pálíndromo, que siempre mira por la derecha, sólo veía dos peras o dos manzanas, ¿o era una pera y una manzana? Qué obsesión por la fruta! Le debe de venir desde el Génesis con la puta manzana aquella.Y francamente, no es que yo piense que tenga razón, pero a mí que no me digan que dos tiazos son dos manzanas. En todo caso dos buenas bananas! Alguien debería aconsejar a nuestra Condoleeza legionaria un buen oftalmólogo.
En fin, no dejéis de ver Palíndromos, aunque os advierto que no es apta para mentes infantiles. Ana, sé que me lees, por favor, no vayas a verla.
Y para concluir, unos palíndromos: "Somos seres solos". Y mi favorito "rotor" por el parecido con el "orto roto", una sensación deliciosa queridos. Os la recomiendo.